Destino Deseado: Torres del Paine en un día

Los hielos del lago Grey, los miradores sobre las montañas de la cordillera del Paine y una mítica vista sobre los Cuernos, es parte del panorama que puedes vivenciar al visitar el más afamado Parque Nacional chileno en un “Full Day”.

El viento golpea fuerte en las Torres del Paine, el emblemático parque de la región de Magallanes que cuenta con 242.242 hectáreas protegidas y que se ha convertido en símbolo del ecoturismo patagónico nacional. Distante a 3 horas en bus desde Puerto Natales, muchos operadores ofrecen recorridos guiados por el día o puedes también arrendar un auto y hacerlo a tu propio ritmo. Es bien movido y esforzado, pero se cumple la tarea cabal de conocer mucho de esta reserva de la Biosfera.

Parada 1: El Glaciar Grey

Basta una caminata de quince minutos, cruzando un atractivo puente colgante, para llegar a las oscuras arenas de la playa del lago Grey. De menos de un km de largo, en su geografía reina el viento, icebergs en las aguas lacustres y hielos en las riberas. El paisaje sobrecoge, si hay suerte se puede divisar el Paine Grande, principal altura del conglomerado montañoso del Parque, con un altura de 3248 metros sobre el nivel mar y escarpadas paredes que fueron recién escaladas en 1963 por la cordada del conde italiano, Guido Monzino.

En el costado más occidental de la playa se inicia un trekking de 60 minutos de duración que da la vuelta completa a una pequeña península. Hay un impresionante mirador sobre el glaciar, cuya pared fue separada por un nunatak, especie de isla que se formó tras los deshielos constantes del último siglo.

Parada 2: Salto Grande

El gran sistema hídrico de Torres, compuestos por coloridos lagos y ríos, tiene un importante centro de interés: el salto Paine Grande. Caudalosa cascada que es uno de los ríos tributarios del igualmente notable lago Pehoé. Hay un mirador desde dónde se puede observar el veloz torrente, pero no hay que aventurarse a llegar a la base del salto porque el viento es traicionero y más de alguno se ha caído sin poder contarlo dos veces.

Parada 3: Los Cuernos

Desde este punto hay un trekking de una hora que llega hasta el Mirador de los Cuernos en medio de un bosque fantasma, recuerdo del infame incendio del año 2012 gentileza de un turista israelí. El trayecto no tiene grandes desniveles y llega a una pequeña banca dónde uno se puede sentar a observar la montaña y el lago Nordenskjöld, nominado en honor al científico sueco que identificó la geografía de la zona a principios del siglo XX. Destaca la panorámica sobre el valle del Francés y los tres cerros que forman los cuernos: Este, Norte y Principal.

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