San Pedro de Atacama y sus hermosos pueblos cercanos

El desierto de Atacama, no está tan desierto. Al menos más de un alma existe, en realidad muchas más y mueven sus vidas en hermosos y antiquísimos poblados que se han convertido en patrimonio cultural y turístico del norte de Chile. Acá te damos una breve mirada de cada uno de ellos y sus más grandes -y cercanas- atracciones.

San Pedro de Atacama

El pueblo más famoso del desierto y sus 3 mil km2 de territorio, está ubicado a 95 km al este de Calama y a 2438 metros de altura. Este lugar respira turismo todo el año entre sus calles de tierra y edificaciones de barro. Caracoles es la principal vía en la que desfilan oficinas con tures al salar, restaurantes, bares y venta de suvenires, hoteles de diversas categorías y cientos de viajeros de todo el mundo que, durante las tardes, abarrotan la peatonal. Entre lo más significativo se encuentra la Iglesia de San Pedro (1641) con su techumbre de madera de cactus y el Museo Arqueológico del Padre Le Paige, con 11 mil años de historia de los verdaderos colonos de este desierto: el pueblo atacameño.

Desde la ciudad, que cuenta con cajeros automáticos, combustible y puesto de salud, no debes dejar de visitar el Valle de la Luna, santuario de la naturaleza con aspecto lunar y conformado por la cordillera de la Sal, formada hace millones de años y de curiosas formas. También está el Valle de la Muerte, con un importante ecosistema de dunas ideales para el sandboard y gran vista del volcán Licancabur (5920 m).

Toconao y Soncor

A 38 km al sur de San Pedro se encuentra Toconao, pequeño poblado atacameño con artesanos en piedra y un bello oasis: la Quebrada de Jere, con petroglifos y fruta fresca en un verdor demasiado increíble para estar en el desierto más árido del planeta. Pasado Toconao, 14 km al sur, hay un desvío que lleva a Soncor. Cuando el suelo se transforme a un color blanquecino –unos 12 kms de distancia más-, estarás en pleno salar de Atacama. Soncor tiene una guardería de Conaf, con un pequeño museo de la sal y varios circuitos entre lagunas en la que destaca: Chaxa. Todo es parte de la reserva nacional Los Flamencos, de 74 mil hectáreas. Acá la sal posee varias capas que cubren toda la superficie. La avifauna, que regenta cada una de estas salobres lagunas, incluye flamencos chilenos y andinos. Al atardecer elevan el vuelo, majestuosos, en un paisaje lleno de montañas que se vuelven de color rojizo.

Peine

Ubicado al sureste del salar de Atacama, esta villa data del siglo XVII y tiene menos de 300 habitantes. Con una iglesia de 1750, este oasis con viejos algarrobos tiene una “cocha” -piscina natural de aguas subterráneas- y el vetusto poblado atacameño de Peine Viejo, declarado Monumento Nacional en 1951, que conserva muros y un portal con arco de una antigua capilla. Durante el periodo incaico, fue uno de los tambos más importantes parte del Camino del Inca. Por acá paso Diego de Almagro y, años después, Pedro de Valdivia. Está 100 km al sur de San Pedro de Atacama.

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