San Pedro de Atacama: Actividades al aire libre

El principal pueblo del desierto de Atacama es puertas afuera. Las actividades outdoors son el alma de esta zona: montañas, salares, geysers, lagunas altiplánicas, valles lunares y un largo etcétera son el territorio para descubrir.

Tierra de aventuras, San Pedro de Atacama, el principal punto para conocer los secretos del desierto atacameño, tiene opciones para todos los gustos, esfuerzos y estilos de adrenalina que busques. En esta nota te compartimos los panoramas más relajados y los clásicos, aptos para toda la familia.

Viajes Relajados

Pucará de Quitor

Es un antiguo centro ceremonia preincaico del siglo XII, una fortaleza en la colina que lleva el mismo nombre. Hoy se puede recorrer de día y de noche. Está a 2 kilómetros al sur de San Pedro y fue declarado monumento nacional en 1982.

Aldea Tulor

A 10 km de San Pedro está uno de los centros arqueológicos más importantes de la región con ruinas de casas circulares conectadas entre sí por pequeños pasadizos que datan del 2800 AC. Hay un museo y un mirador.

Termas de Puritama

Distante a 30 km al norte de San Pedro hay varios pozones naturales con aguas que fluctúan entre los 25 y 30°C y que otorgan un inmenso relajo en medio de los cerros del desierto. Aunque el viento frío corre fuerte acá, la protección de sus tibias aguas provoca mucho placer. Hay que pagar una entrada cara, el lugar pertenece a un hotel.

Salar de Atacama

Verás una enorme superficie blanca y con pequeños relieves, reminiscencias de lo que fue un antiguo lago salobre. Esta costra alba antecede a la laguna Chaxa donde viven flamencos y taguas. De hecho, todo el lugar es parte de la Reserva Nacional Los Flamencos, con tures guiados por atacameños. Mejor hora de visita: atardecer. Está a 75 km de San Pedro.

Viajes Clásicos

Valle de la Luna

Afamado por su paisaje con un verdadero aspecto lunar y los cortos 13 km de San Pedro. Con dunas y miradores, es ideal para los atardeceres.

Cordillera de la Sal

A 2 km al oeste de San Pedro, justo después del Valle de la Luna, están estos enigmáticos cerros, esculpidos magistralmente por el viento y el agua. Posee fantásticos brillos minerales generados por los cerros de arcilla, yeso y sal.

Quebrada de Jerez

Este oasis regado por el río Toconao ha permitido conservar un vergel en el desierto. Cuenta con grandes árboles originarios y pequeñas zonas agrícolas explotadas por la comunidad de Toconao, distante a 38 km de San Pedro. En el lugar hay pozones para bañarse y antiguos petroglifos.

Laguna Cejar

Sus aguas tienen una concentración de sal de un 97%, lo que hace que el efecto de flotación sea similar al del Mar Muerto. Al sumergirse se experimenta estar en un baño de cristales. Aunque está apenas a 20 km de San Pedro, se debe llegar en un vehículo 4×4.

El gran “patio” desértico de San Pedro tiene tantas aventuras como las ganas que tengan sus visitantes para conocerlo. Ahora les indicamos actividades más estelares y otras completamente extremas. Pura adrenalina.

Cielo Arriba

Museo del Meteorito

Llegó a San Pedro el año 2013, y a través de una metodología didáctica y sumamente entretenida, muestra el origen del sistema solar, la clasificación de meteoritos, sonidos de sondas espaciales como el Voyager y muchas luces que le dan atmósfera a los dos domos que concentran la muestra. Como gran final una roca de meteorito que se puede (y debe) tocar.

Space

Los privilegiados cielos de San Pedro inspiraron al astrónomo francés Alain Maury para crear un tour nocturno, cuyo propósito es mostrar la belleza de estrellas y planetas. Dura tres horas y sólo implica un traslado corto de 10 minutos desde San Pedro, hacia un ayllu donde tiene una decena de telescopios. Hay que ir abrigado y reservar con anticipación.

Merecen un esfuerzo extra

Geysers del Tatio

Espectáculo natural que sólo se puede observar al amanecer, cuando el agua y el vapor de este campo geotérmico brotan violentamente de las profundidades de la tierra. Los chorros alcanzan fácilmente los 7 metros de altura. Hay que llevar ropa abrigada y estar preparado para los posibles efectos de la altura ya que los geysers están a 4.321m.s.n.m. Hay oxígeno, primeros auxilios y aguas termales.

Mountainbike por Las Cornisas

Cuatro horas de paseo con vistas excepcionales garantizadas. Hay que llegar hasta el Valle de la Muerte y subir al punto más alto de la Cordillera de la Sal, llamado Las Cornisas. La aventura sigue hasta un túnel abandonado que conducía a Calama, desde ese lugar se baja para volver a San Pedro.

Sandboard en el Valle de la Muerte

Se baja por la dunas en una tabla para de la misma forma que se descendería en la nieve, pero con vista al Licancabur.

Alto Rendimiento

Cerro Toco

Punto obligatorio para los amantes de la montaña a 5.640 m.s.n.m. Está 50 km al este de San Pedro y se trata de un antiguo yacimiento de azufre que está frente al Licancabur. De complejidad mediana, es especial para una tranquila caminata en ascenso. Y en vehículo se debe avanzar unos 20 km hasta antes del Paso Jama. Ahí comienza el ascenso a la cima que tiene panorámicas al Salar de Atacama y la pampa boliviana con su Laguna Blanca.

Escalar en Socaire

Zona de escalada deportiva a 100 km de San Pedro, en las paredes volcánicas que están en la zona del pueblo atacameño de Socaire, donde se pueden encontrar provisiones si se viaja de manera independiente. Hay locomoción a Socaire que salen desde Calama. Para los expertos esta zona es un sueño por sus fisuras.

Ascenso del Láscar

Con sus 5600 m.s.n.m., es el volcán más activo de la zona y, por lo mismo, quizás también el más atractivo. Ubicado a 70 kms al sudeste de San Pedro, promete una experiencia única: observar actividad volcánica desde el borde del cráter. El Láscar no es tan exigente y se puede ascender a paso de “tortuga”. No es obligatorio un extraordinario estado físico. En vehículo son tres horas hasta la base y, luego, otras tres de ascenso.

Cumbre del Licancabur

Está a sólo 60 kms al este de San Pedro. Tiene casi 6.000 m de altura y en su cima hay una laguna y restos arqueológicos. Esta aventura requiere de al menos dos días. Y, aunque la caminata es de unas doce horas, se necesita buena adaptación a la altura.

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