5 Cosas que NO debes olvidar hacer en el Desierto Florido

Es el fenómeno más enigmático que se sucede en el desierto con mayor aridez del mundo. Durante dos a tres meses toda la seca superficie sur de este yermo manto, en las cercanías de Copiapó, se llena de miles de flores que colorean todo lo que antes fue ocre. Las precipitaciones que se dan algunos años–con la corriente de “El Niño”- sirven como alimento a las semillas que aguardan pacientes bajo tierra, listas para sorprender a los visitantes. Al pasar por este portento de la naturaleza hay cosas que NO debes olvidar realizar:

1. Visitar Llanos de Challe

Este Parque Nacional es uno de los mejores sitios en Chile para la observación de flores. Ubicado a 40 kilómetros al norte de Huasco, cuenta con 45.708 hectáreas protegidas que contienen a la ecorregión del Matorral Chileno, caracterizado por una alta diversidad de especies de flora y un alto porcentaje de endemismo en estado crítico de conservación como la “Garra de León”, una de las más escasas y bellas del desierto. Posee varios senderos con observación de guanacos y de aves en laguna de Carrizal.

2. Comer Camarones en Freirina

Rumbo a la costa desde Vallenar a Huasco, y a 36 km de distancia de la primera ciudad, está el encantador poblado de Freirina. Afamado por la cordialidad de sus habitantes –casi 5 mil- , y sus centenarias casonas herencia de los tiempos del esplendor minero, tiene unos pequeños restaurantes cercanos a la plaza de Armas que ofrecen espectaculares platos con camarones de río proveniente del cercano cauce del Huasco. Un manjar.

3. Retratarse con una Añañuca

Si la cuestión es irse a sacar “selfies” con las flores, no te puedes ir sin tener tu propia fotografía con una de las más bellas de todo el desierto: la Añañuca. La Rhodophiala bagnoldii, planta perenne de unos 40 cm de altura, de color amarillo y con tres a cuatro flores por tallo, es una de las más fotogénicas de la zona.

4. Conocer los cabreros

En medio de los pequeños montes y entre todas las flores que se encuentran en la zona de Labrar, hay familias de pastores de cabras. Instaladas en las cercanías de este Monumento Nacional, compuesto de dos enormes chimeneas que fueron parte de una gran fundición minera distante a 35 km de Freirina, los cabreros ofrecen quesos frescos, conversaciones ricas en aventuras y explicaciones claras de la vida junto a los animales.

5. Llevarse nada para la casa

Es la más fácil, sin embargo la menos cumplida. Este ecosistema temporario es un milagro: no saques las flores, no te lleves piedras, no dejes basuras, no mates los insectos que viven su fiesta en medio de tanto polen. Respeta la naturaleza y felicítate por estar acá.

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