Atacama y 3 playas soñadas

La región que hace de puerta de entrada al Desierto de Atacama y a todo el Norte Grande chileno es una de las zonas poco frecuentadas por el turismo pero que cuenta con una serie de playas que suman sólo atractivos potentes: mar cálido, arenas doradas, un clima nunca frío y una naturaleza que descubre la belleza desértica que tiene su litoral.

1. Pan de Azúcar

Este Parque Nacional, por su estratégica posición a 30 km de Chañaral y la carretera 5 Norte, es elegido como punto de descanso para quienes viajan por tierra hacia Antofagasta. Compuesto por un ecosistema desértico costero –con decenas de cactáceas propias de la zona- y el islote “Pan de Azúcar” que se ubica frente a las playas en que se puede acampar en sitios completamente preparados y con parrilla. A pesar de que las playas –Los Piqueros y Blanca-, en sí, no son recomendadas para nadar por sus traicioneras corrientes, si dan para un baño tranquilo. El parque ofrece una serie de actividades que puedes realizar: navegación hacia la isla con avistaje de pingüinos de Humboldt o trekking por 5 diferentes rutas con sendas panorámicas de la naturaleza residente. Hay pago de entrada y por día del uso de camping. El sector cuenta con un par de restaurantes.

2. Bahía Inglesa

La más afamada de las playas de la región, distante a 6 km de Caldera, cuenta con una longitud de más de doce kilómetros de arenas doradas y una oferta hotelera y gastronómica que te puede llevar a quedarte más días que los que pensabas en el sector. Sin bullicio y con un ambiente bien familiar, también se ha transformado en un importante “spot” para el kayak de mar, el kitesurf y el buceo entre antiguos naufragios y monumentos submarinos como el “Cristo de los Abismos”. Hay arriendo de equipos y clases para estos tres deportes marinos.

3. Playa La Virgen

Está a 70 km de Copiapó y fue debido a la forma de un “virgen” en una roca le dio el nombre a esta playa que antes era un secreto de poca gente y hoy es uno de los máximos atractivos de la región por la belleza de su litoral. En temporada pasa llena aunque hay que tener paciencia para atravesar el camino en mal estado que la antecede. Posee el restaurante “Turquesa”, camping, algunas cabañas y servicio de masajes. La entrada al balneario se cobra por vehículo y hay camping y cabañas para pasar la noche.

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