Con Carpa en Pan de Azúcar

Sumamente popular entre mochileros y viajeros que cruzan el desierto atacameño en automóvil, este parque nacional costero tiene todos los encantos que requiere un campista: playas perfectas, comida a la mano en la Caleta, una decena de recorridos en la naturaleza y la posibilidad de socializar cada noche con los vecinos de carpa. Sobre todo en verano.

Durante el resto del año esta área protegida con más de 43 mil hectáreas posee una paz poderosa, con el camping desprovisto prácticamente de visitantes y sendas rutas para que te introduzcas en el paisaje ocre del desierto, mientras que cada noche otorga la panorámica de los fantásticos contornos de la isla Pan de Azúcar y un cielo completamente estrellado, promesa de hondo reposo con el sonido del mar como somnífero.

El parque, distante a 30 km al norte del bello y típico poblado de Chañaral, tiene una buena cantidad de sorpresas que se esconden en el desértico ecosistema y que harán que sean necesarios más días acampando para desentrañar el misterio de esta tierra.

¿Qué ver?

Vida de mar

Del gran set de playas –entre las que destaca Playa Blanca y Los Piqueros- hay dos cosas que son fijas: sol casi durante todo el año y peligrosas mareas que hacen de cualquier baño un motivo de precaución. Se puede navegar esta área del Pacífico. La isla Pan de Azúcar es una gran reserva de vida marítima en que chungungos, lobos de un pelo, pelícanos, cormoranes y pingüinos de Humboldt.

Caminatas

Panorámicas de lujo del litoral atacameño, posibilidad de atisbar fauna autóctona o zonas con mucha flora del desierto, son las opciones que ofrece alguno de los 5 trekkings que el parque posee: el sendero Mirador, con una duración de 2 horas y una dificultad media lleva a las quebradas de Agua Chica y Quiscuda, con muchos cactus, zorros chillas y guanacos.

Luego está el sendero Las Lomitas, es de 26 km en auto y 4 de caminata, de baja dificultad y muchas aves. El sendero Aguada Los Sapos, de 5 km en total, con vistas a la flora local. El Sendero Quebrada del Castillo, de 6 km totales, rodeado de matorrales y el sendero Pan de Azúcar recorre las playas desde la Caleta hasta la playa Piqueros.

Flora

Una de las grandes atracciones de la aparente sequedad del terreno son sus plantas. Entre ellas destacan una serie de cactus endémicos que poseen diversas formas y nominaciones. Estas especies las puedes conocer de cerca en el Cactareo, que concentra gran parte de la diversidad vegetativa del parque. Además a un costado del mismo se encuentra un centro de interpretación ambiental y la gente de CONAF.

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